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Alcalá
de Henares, 01/01/2006
No
se puede terminar el año de mejor
modo. El concierto ofrecido el pasado
30 de diciembre en el Auditorio
Nacional por la Orquesta Ciudad
de Alcalá y el coro de la Sociedad
Lírica Complutense supuso el
fin a un 2005 de ensayos, trabajo y
esfuerzo de mucha gente. La afición y
la pasión por la música es lo que
mueve a todos los miembros de esta
Sociedad, a su director y a los
jóvenes músicos de la orquesta a
emprender tales empresas. Contagiados,
quizá por la ilusión, la esperanza,
la imaginación y la ensoñación de
Don Quijote (en un año en donde el
epicentro de la cultura ha girado en
torno a la
celebración del IV centenario
de la publicación de la obra cumbre
de la literatura universal) han
logrado con gran éxito llevar a cabo
uno de sus pequeños y grandes
sueños, deleitar al público en un
espacio tan importante como lo es para
los grandes de la música, el
Auditorio Nacional.
Grandes
músicos de talla internacional han
inundado su sala con notas robadas a
sus instrumentos y los más notables
directores han dibujado en el aire,
con su batuta, infinidad de formas y
movimientos. Interpretando en la
primera parte el Te
Deum
de Bizet, obra no muy conocida del
autor de Carmen
pero de gran fuerza y solemnidad y Clavileño
en la segunda, obra compuesta por
encargo del Excmo. Ayuntamiento de
Alcalá de Henares, cuya música es de
Mario Gosálvez Blanco y libreto de
Emilio Pacios Bisbal, estos jóvenes
artistas y este coro amateur, guiados
sabia y eficazmente por su director,
Vicente Ariño Pellicer, han sabido
estar a la altura de las
circunstancias, demostrando al
público su profesionalidad, su arte y
su valía. Por eso, y por muchas más
razones que serían casi innumerables
de contar, ¡bravo!
Mª
Isabel Pérez Santander
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