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Alcalá de Henares,
26/12/2006
Para
la Sociedad Lírica Complutense éste era - sin ningún
género de duda - el reto más ambicioso en sus dieciocho
años de singladura. Su presidente, Fernando Calleja Rosique,
y su director musical, Vicente Ariño Pellicer, se
propusieron a principios de año el montaje de una ópera y,
a raíz de esta iniciativa, se fueron desarrollando los
primeros trabajos de preparación y la coordinación de los
recursos técnicos y artísticos para llevar el proyecto a
feliz término. El trabajo se intensificó de forma
vertiginosa después del verano con la participación de
todo el equipo humano que ha estado presente en este
montaje: Lidia Palazuelos como directora de escena, Noelia
Moratilla como diseñadora de vestuario, Beatriz Álvarez
encargada de maquillaje y peluquería, Antonio Espinosa
coordinando el equipo de realización escenográfica, Greg
Williams ocupado en el diseño de las imágenes escénicas,
Juanjo Sacristán encargado del diseño de iluminación,
Vicente Ariño responsable del montaje musical y el propio
Fernando Calleja asumiendo la dirección artística y
máximo responsable de la puesta en escena.
Todo
el trabajo desarrollado durante esta producción,
planificado en su día con la máxima meticulosidad, se ha
visto recompensado con el estreno que el pasado viernes tuvo
lugar en el Teatro Cervantes de nuestra ciudad. El éxito
cosechado por todos los intérpretes y por los responsables
del proyecto servirá para que esa fecha sea siempre
recordada en la trayectoria artística de esta entidad.
Al
público asistente al estreno le sorprendió muy gratamente
la puesta en escena, sencilla pero a la vez efectista,
basada en buena medida en los efectos conseguidos con la luz
incidente en los elementos corpóreos translúcidos que
componían las diferentes escenas, destacando la soberbia
plástica inicial del acto segundo (escena de las furias),
resuelta muy originalmente con la proyección de luz negra
sobre las máscaras blancas del coro y la conseguida al
inicio del acto tercero con las columnas de prismas móviles
con luz interna en color rojo. Las diferentes imágenes que
aforaron el espacio escénico en cada acto resultaron
también impactantes y contribuyeron eficazmente a ambientar
el discurso dramático de la obra.
En
la faceta musical hay que ensalzar la capacidad de Vicente
Ariño y de los componentes de la orquesta y el espectacular
trabajo realizado por el coro, con mención especial para
cuatro de sus componentes: Gloria Palma, Cristina García,
Merce Toledano y Paloma Gómez por su resuelta intervención
escénica en la pantomima del primer acto. En cuanto a las
cantantes solistas cabe destacar la elegancia en el canto de
Paloma Chisbert (Euridice), unida a una sugerente y delicada
interpretación, la profesionalidad de Ana María Ramos
(Orfeo), asumiendo un rol de innegable dificultad que
desarrolló con franqueza y con una importantísima
convicción dramática y Virginia Llamas (Amore) que
protagonizó la grata sorpresa de la velada, bordando un
personaje que - como anillo al dedo - supo desarrollar con
gran maestría.
Puede
sentirse muy orgullosa la Sociedad Lírica por el esfuerzo
llevado a cabo y por el trabajo desarrollado en este
apoteósico estreno. El reto era muy ambicioso, por la
complejidad del montaje escénico y musical, y el resultado
ha sido espectacular. Los aplausos y los "bravos"
que se escucharon durante varios minutos en el Teatro
Cervantes lo certifican. Enhorabuena a todos.
Sociedad
Lírica Complutense
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