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Alcalá de Henares, 02/04/2007
Desde una hora antes del inicio del concierto, el céntrico templo zaragozano se encontraba repleto de un público expectante ante el programa
que estaba anunciado, dentro del ciclo de música sacra que organiza el Excmo. Ayuntamiento de
Zaragoza, en esta edición bajo el título "Esplendor
en las Catedrales Europeas del 1700: Música y Danza".
El
programa estaba estructurado en dos partes que componían un
formato de carácter histórico: Los
concerti, como las sonatas y las sinfonías,
se tocaban en las iglesias a modo de "oberturas"
antes de la misa o en ciertos momentos del ceremonial. A la
vez, existe una amplia documentación sobre la práctica de
danzas sacras en España a lo largo de todo el periodo
barroco, tanto fuera como en el interior de nuestros
templos. Además de lugares para el culto, las catedrales
españolas, al igual que las europeas, cumplían la función
de esplendorosos espacios donde la fusión de todas las
artes (pintura, escultura, música, danza y teatro) ejercía
en los fieles un influjo didáctico-doctrinal a la vez que
emotivo y sobrecogedor que incitaba a la oración. No
obstante, este gran despliegue estaba únicamente reservado
a los periodos más solemnes del calendario litúrgico:
Navidad, Pascua, Corpus e Inmaculada. En la actualidad,
solamente los Seises de Sevilla mantienen esta tradición.
En la primera parte
de este revisionista ceremonial se ofreció el concierto para oboe, cuerda y
continuo en re menor de Alessandro Marcello, en el que
destacó la soberbia interpretación del joven pero avezado
oboísta Iñaki Urbina. A continuación, el Gloria
en re mayor RV 589 de Antonio Vivaldi, en una inusual versión
histórica ya que, en determinados pasajes de la
obra, el grupo Los Comediantes del Arte, bajo la dirección
coreográfica de Pilar Montoya, interpretaron diferentes
danzas sacras barrocas. Las partes para solistas de esta
obra del gran maestro veneciano correspondieron, en el
apartado vocal, a Paloma Chisbert y a Esperanza Rumbau
-espléndidas- y al
propio Iñaki Urbina en el solo para oboe del Domine Deus.
La orquesta y el coro mantuvieron un gran nivel
interpretativo y, al finalizar el concierto, ante los
nutridos aplausos del público asistente, se vieron
obligados a bisar el primer número de la obra.
Importantísimo éxito de todos los intérpretes en Zaragoza.
Enhorabuena.
Fernando
Calleja Rosique
Presidente
de la Sociedad
Lírica Complutense
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