DE
ESCENAS Y PARLAMENTOS
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I.
En Busca de Don Quijote. |
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Trifaldín |
La
gran Dueña Dolorida quiere
saber si en este castillo está el
valeroso y jamás vencido caballero Don
Quijote de la Mancha. |
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Don
Quijote |
Caballero
andante soy, muy
ufano de ello estoy; por
bien empleado doy el
trabajo en el que estoy. |
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Duque,
Duquesa y Doña Rodríguez |
¡Bien
por el caballero! |
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Sancho |
No
quisiera yo que
el dolor d'esta dueña y
d'esta aventura pusiera
en peligro la
promesa de mi gobierno. |
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Coro |
¡Aquí
están, aquí están Sanchísimo
y Don Quijotísimo! ¡Aquí
son y aquí están el
mismísimo Sanchísimo y
el sin par Don Quijotísimo! |
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II. Historia del encantamiento de la Trifaldi y petición a Don Quijote para que desfaga el entuerto. |
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Trifaldi |
Yo
vengo del famoso reino de Candaya, donde
la reina Maguncia, mi señora, vive
con la infanta Antonomasia, que
creció bajo mi tutela. De
tal joya un caballero decidió
hacerse su esposo y
para lograr su empeño anuló
mi pensamiento. ¡Ay
de mí, ay de mí! que
lo que dos empezaron en
tres muy pronto dieron. |
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Coro |
El
gigante Malambruno, mago
y encantador, que
es hermano de Maguncia, mi señora, a
la princesa tornó en
una mona de bronce y
al marido en cocodrilo con
la sentencia de que "no
cobrarán su forma primitiva hasta
que el valeroso Manchego venga
con él en singular batalla". ¡Ay
de mí, ay de mí! |
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III. Descripción de Clavileño, el caballo "volador". (Instrumental) En
la mente del caballero se hace realidad el mito de Pegaso; en él y por él
su nombre eclipsará al de los Amadises, Belanises y Orlandos,
cuyas famosas hazañas se hicieron a ras de suelo mientras que él, El
Caballero de la Triste Figura, surcará los cielos en pos de la aventura.
Nadie, de ese instante en adelante, ganará en fama, osadía y valor al
Don Quijote, el hidalgo de los llanos de la Mancha que se remontó a las
nubes para combatir el Mal que asola la Tierra. |
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IV. Don Quijote y Sancho montan sobre Clavileño |
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Salvaje |
¡Suba
a esta máquina el caballero si
tuviere ánimo para ello! |
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Sancho |
¡Aquí
yo no subo, porque
ni tengo ánimo ni
soy caballero! |
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Salvaje |
No
hay más que torcer esta clavija que
sobre el cuello trae puesta y
él os llevará por los aires. |
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Don
Quijote |
¡Eso
haré yo! |
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Sancho |
¡Eso
no haré yo! ¿Qué
dirán mis insulanos cuando
sepan que su gobernador anda
paseando por los vientos? |
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Duque |
¡Volved
presto sobre Clavileño! Que
cuando volváis la
ínsula hallaréis donde
la dejáis |
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Sancho |
No
más, señor. Suba,
mi amo; tápeme
los ojos y
encomiéndeme a Dios. |
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Don
Quijote |
Tapaos,
Sancho, y subid. |
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Sancho |
Suba
vuesa merced y
tápese primero que
yo voy en las ancas y
el de la silla sube primero. |
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Don
Quijote |
¡Así
es en verdad! |
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V. El fingido vuelo de Clavileño |
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Coro |
¡Dios
te guíe, valeroso caballero! ¡Dios
sea contigo, intrépido escudero! ¡Ya
vais por los aires, raudos como saetas! |
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Sancho |
Señor,
¿cómo dicen que
tan alto vamos si
alcanzan acá sus voces? |
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Don
Quijote |
No
repares en eso, Sancho, y
no aprietes tanto, que
me derribas. |
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Sancho |
¿Qué
ruidos son esos, mi señor? |
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Don
Quijote |
Estos
son, sin duda, los célebres molinos del río Henares, que están en Alcalá. |
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Sancho |
Pero,
si los ríos no suenan... |
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Don
Quijote |
Este
sí que suena Sancho, y mucho, que
aquí tiene su cueva el moro Muzaraque, que
es gran encantador, y
tan pronto hace que el agua suene como
que no. |
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Sancho |
¿Y
eso lo sabe vuesa merced, de
agora o de antes? |
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Don
Quijote |
De
antes, Sancho, de muy antes que
ya lo dejó escrito don Miguel de Cervantes, un
hidalgo de Alcalá. Y
ahora Sancho calla ya y
a lo nuestro, que es volar. Ya
debemos llegar a
la región de los aires pues
no dejan de soplar. |
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Sancho |
Pues
yo siento, mi señor, que
ya debemos estar en
la región de los fuegos que
mi barba se chamusca. |
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Don
Quijote |
¡Tente,
Sancho, que caemos! Mas
destierra tu temor que
d'esta no moriremos. |
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VI. El final de la aventura |
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Coro |
¡Milagro,
milagro! Llegados
son de su aventura y
mondas son las barbas de
esas criaturas. ¡Vivan
Don Quijote y Sancho, el
andante caballero y
su audaz escudero! |
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Don
Quijote |
Repara,
Sancho, que
ya estamos de vuelta de
donde partimos. |
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Sancho |
Muy
cierto, mi amo, y
por mi ánima diría que
de aquí nunca salimos. |
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Coro |
¡Bienvenido,
caballero! Vuestro
probado valor ha
bastado a Malambruno para
darse por contento y
acabar con el dolor de
las dueñas al momento. |
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Don
Quijote |
La
aventura está acabada como
en este escrito está. Vamos,
Sancho, que ya es hora que
yo torne a cabalgar. |
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Sancho |
Vayamos
luego, mi amo, que
en alguna parte está esa
ínsula que espera mi
arte de gobernar. |
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Coro |
Allá
marcha el caballero en
pos de la aventura; tras
él camina Sancho. El
loco con su locura y
el zafio con su ilusión. Y
así acaba esta ficción de
burlona arquitectura, de
barbas, hechicerías y
un caballo que voló por
arte de brujería. |
-
Fin -
