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UNA
VOCACIÓN PUJANTE
Christoph Willibald Gluck
provenía de un hogar sin tradición
musical. Su padre servía como guardia
forestal a los terratenientes del Alto
Palatinado alemán y de Bohemia.
En 1717 la familia se trasladó a Bohemia,
viviendo en distintos pueblos durante
los diez años siguientes, hasta
entrar al servicio del príncipe Lobkowitz
en Eisenberg.
Entre tanto, el niño aprendía las
primeras nociones de violín y de
canto en las escuelas locales. Decidió
entonces dedicarse de lleno a la música,
pidiendo a su padre autorización para
estudiar en Praga; pero éste
se opuso. En 1728 Gluck abandonó
secretamente la casa paterna e hizo a
pie el camino a Praga. Según
relató el músico años más tarde,
en el trayecto se ganó la vida
tocando en aldeas e iglesias. Un
sacerdote le recomendó en Praga,
sus nuevos amigos convencieron al
padre y Gluck comenzó
entonces a estudiar música con
distintos maestros de la ciudad a la
vez que trabajaba como violinista y
organista. En 1730 se inscribió también
en la Facultad de Filosofía.
Hacia 1734 Gluck fue contratado
como músico de cámara por el príncipe
Lobkowitz, patrono de su
familia. En la corte de Lobkowitz
en Viena, Gluck conoció
al conde Antonio Melzi, quien
lo llevó consigo a Milán en
1737. El músico ansiaba ir a Italia
desde antes, pues en la Viena
de esos años reinaba la afición por
la ópera italiana.
PERFECCIONAMIENTO Y PRIMEROS ÉXITOS
Gluck
estuvo en Milán
de 1737 a 1745. Mientras trabajaba
como músico en la corte de Melzi,
estudió durante cuatro
años con el
maestro Giovanni Battista
Sammartini (1701-1775). En 1741 Gluck
escribió su primer trabajo para la
escena: la ópera “Artaserse”
con libreto del célebre poeta Metastasio
(1698-1782), estrenada con mucho éxito
el 26 de diciembre en el Teatro
Ducale de Milán. Gluck
comenzó entonces a componer óperas
para los teatros de Italia. De
1742 a 1745 presentó “Demetrio”
(Venecia, 1742), “Demofoonte”
(Milán, 1742), “Arsace”
(en colaboración con Giovanni
Battista Lampugnani, Milán,
1743), “Poro” (Turín,
1744), “Tigrane” (Crema,
1744), “Ipermestra”
(Venecia, 1744), “Sofonisba”
(Milán, 1744) y “L’Ippolito”
(Milán, 1745). Su renombre comenzaba
a crecer en Europa, y en 1745 fue
invitado a Londres.
Gluck llegó a la capital
inglesa a fines de 1745. Allí estrenó
dos óperas en 1746: “La caduta
de' Giganti” y “Artamene”;
pero no entusiasmaron al público. En Londres
conoció a Georg Friedrich Händel,
presentándose ambos en un concierto
en marzo de 1746. En otro concierto
llevado a cabo en abril, Gluck
se exhibió como intérprete de “armónica
de cristales” ( “glassharmonica”
), instrumento de moda consistente en
una serie de tubos de cristal que
vibraban al frotarlos con los dedos húmedos.
Su habilidad en este instrumento, en
el que interpretó repertorios
originariamente para violín y clave,
asombró a los londinenses. En
noviembre, se publicaron en Londres
las “Seis sonatas para violín y
bajo continuo” compuestas por Gluck
en Milán.
A mediados de 1746 Gluck dejó Londres
y se unió como compositor y
clavecinista a la compañía de ópera
de Pietro Mingotti, iniciando
una gira por Alemania. Esta
compañía se especializaba en la ópera
seria tradicional. En ocasión de las
bodas entre las Casas de Sajonia
y Baviera en junio de 1747, la
compañía presentó en Dresde
la siguiente ópera del compositor: “Le
Nozze d'Ercole e d'Ebe”,
representada en el palacio de Pillnitz.
Por su fama, el músico es convocado a
Viena en 1748 para escribir una
ópera para el aniversario de la
emperatriz María Teresa: así
surgió “Semiramide riconosciuta”,
estrenada triunfalmente en el Burgtheater
de Viena. A fines de 1748 junto a
la compañía de Mingotti, Gluck
se dirigió a Copenhague. En
esta ciudad estrenó “La Contessa
dei Numi” el 9 de abril de 1749,
durante los festejos por el nacimiento
del príncipe heredero danés. Poco
tiempo después, Gluck se separó
de la compañía Mingotti.
Junto al empresario Gianbattista
Locatelli, presentó exitosamente
en Praga otra ópera con
libreto de Metastasio: “Ezio”,
estrenada el 26 de diciembre de 1749.
ESTANCIA
EN VIENA
En 1750, el compositor se estableció
en Viena y se casó allí con
una joven de familia adinerada. Este
matrimonio reportó a Gluck una
sólida situación económica para el
resto de su vida, así como
vinculaciones con la familia imperial
austríaca. En esa época, el músico
fue nombrado director de conciertos y
luego maestro de capilla en el palacio
de los condes de Sajonia-Hildburghausen.
En 1752 presentó dos óperas: “Issipile”
en Praga y “La Clemenza di
Tito” en Nápoles (texto
de Metastasio que también sería
musicalizado por Mozart). Esta
obra pareció algo erudita al público
napolitano, pero de todos modos fue
ovacionada en virtud de la
interpretación del sopranista “castrato”
Cafarelli (1710-1783).
En efecto, a mediados del siglo XVIII
el lucimiento vocal primaba sobre el
resto de los aspectos estéticos en la
ópera italiana. Los cantantes (sobre
todo los “castrati”)
concitaban toda la atención en
detrimento de otros aspectos del
espectáculo. A menudo, las exigencias
de ornamentación vocal oscurecían la
propia trama argumental y
distorsionaban el curso musical. Sin
embargo, esta forma de ópera contaba
con el favor de casi todo el público
europeo. Sólo la ópera francesa
constituía en parte una excepción,
pues desde Lully se
caracterizaba por cierta sobriedad en
el canto, por el rechazo de los “castrati”
y por incluir números sinfónicos,
corales y de ballet durante la
representación.
En este contexto artístico se
desarrollaba la labor de Gluck,
quien permanecía fiel al estilo serio
italiano poniendo música a libretos
tradicionales, la mayoría escritos
por Metastasio. De 1754 a 1761
estrenó en Viena: “Le
cinesi” (Schlosshof, 1754), “L'innocenza
giustificata” (Viena, 1755), “Il
re pastore” (Viena, 1756) y “Tetide”
(Viena, 1760). En 1756 Austria
entró en guerra y disminuyó la
actividad teatral, por lo que Gluck
se trasladó a Roma. Allí
estrenó “Antígono” el 6
de febrero de 1756 en el Teatro
Torre Argentina, utilizando en la
partitura varias melodías anteriores
(desconocidas en Roma). El éxito
del músico fue tal, que el Papa
Benedicto XIV lo designó Caballero
de la Orden de la Espuela de Oro,
y fue acogido como miembro en la “Accademia
dell’Arcadia”, sociedad
literaria fundada en Roma a
fines del s. XVII.
“ORFEO
ed EURIDICE” Y LA REFORMA DE LA ÓPERA
ITALIANA
Hacia 1754 Gluck conoció en la
corte de Sajonia-Hildburghausen
al genovés Giacomo Durazzo,
Superintendente de Espectáculos en Viena,
quien tenía predilección por la ópera
de estilo francés. El encuentro con Durazzo
influyó significativamente en la
madurez artística de Gluck.
Por un lado, Durazzo le dio un
puesto oficial de compositor estable,
encargándole la adaptación de varios
“vaudevilles”, “comédies
en vers” y “opéras
comiques” traídos de París.
Más tarde el propio Gluck
comenzó a estrenar nuevas óperas cómicas
de estilo francés. De 1758 a 1764
compuso ocho de ellas: “La fausse
esclave” (Viena, 1758), “L’île
de Merlin” (Schönbrunn, 1758), “Le
Diable à quatre” (Laxenburg,
1759), “La Cythère assiégée”
(Viena, 1759), “L’ivrogne
corrigé” (Viena, 1760), “L’arbre
enchanté” (Shönbrunn, 1760), “Le
cadi dupé” (Viena, 1761) y “La
rencontre imprévue ou Les pélérins
de La Mècque” (Viena, 1764). En
contacto con la ópera francesa, Gluck
conoció una expresividad más espontánea,
libre de las exigencias galantes y la
rigidez convencional de la ópera
seria italiana. Técnicamente, la “opéra-comique”
unía la declamación propia del drama
francés con la vivacidad de la ópera
“buffa” italiana, agregando
ciertos toques exóticos y orientales
cuando la ambientación escénica lo
exigía ( “música alla turca”
). La producción de estilo francés
permitió a Gluck ejercitarse
en los recitativos con acompañamiento
instrumental y los coros, que tendrían
tanta importancia en la ópera
reformada.
Por otro lado, en 1761 Durazzo
contactó a Gluck con el
libretista italiano Ranieri de'
Calzabigi (1714-1795). Durazzo
y Calzabigi se habían
propuesto reformar la ópera italiana
tradicional, evidenciando los defectos
de los libretos de Metastasio y
poniendo la música al servicio del
texto. Gluck se unió al
proyecto de ambos, trabajando en un
sencillo libreto de Calzabigi,
inspirado en el mito clásico de Orfeo.
El 5 de octubre de 1762 se estrenó “Orfeo
ed Euridice” en el Burgtheater
de Viena protagonizada por el “castrato”
Gaetano Guadagni. Esta fue la
primera “ópera reformada”
del Clasicismo, pero no produjo
efectos notorios en el público. En París
fue representada en italiano dos años
después, con mejor éxito.
“Orfeo ed Euridice”
ejemplifica la mayor parte de los
principios estéticos que perseguían Gluck
y Calzabigi. Desde el punto de
vista musical, abandona el marcado
contraste entre recitativo y canto en
favor de un decurso musical más
continuo, e integrando al espectáculo
números danzados y corales. Desde el
punto de vista dramático, posee una
trama simple y directa inspirada en
emociones humanas sublimes,
abandonando los argumentos intrigantes
y enredados de la ópera seria.
Después de estrenar tres ballets ( “Don
Juan”: Viena, 1762; “Alessandro”:
Viena, 1764; “Semiramis”:
Viena, 1765) y otros encargos
puntuales dentro del género operístico
tradicional ( “Il Trionfo di
Clelia”: Bolonia, 1763; “ll
Parnaso confuso”: Viena, 1765; “Il
Telemaco ossia L'isola di Circe”:
Viena, 1765), Gluck compuso una
segunda ópera en colaboración con Calzabigi:
“Alceste”.
“Alceste”
fue estrenada el
26 de diciembre de 1767 en el Burgtheater
de Viena. Su éxito fue muy tímido
al principio, pues no era fácil
imponer las novedades estéticas y
formales de la obra. La edición del
texto llevaba un prólogo donde Gluck
y Calzabigi exponían
minuciosamente los nuevos criterios
que querían establecer en el género
lírico: eliminar los abusos “introducidos
por la vanidad exagerada de los
cantantes y la complacencia de los
compositores”; limitar la música
a su función verdadera, “que es
la de servir a la poesía”; no
detener la acción ni el diálogo sólo
para lucir un pasaje de agilidad
vocal; escribir una obertura que “informe
al espectador de la naturaleza de la
acción y en cierta forma, del
argumento”. En resumen: “abolir
todos los abusos contra el buen
sentido y la razón”. Este
prefacio representa un verdadero
manifiesto de las ideas de la reforma.
Una tercera ópera de Gluck y Calzabigi
data de 1770: “Paride ed Elena”,
también precedida de un “manifiesto
artístico” en forma de
prefacio. Fue estrenada en el Burgtheater
de Viena el 3 de noviembre de 1770
con una acogida moderada. Ese año Calzabigi
abandonó Austria, cesando su
colaboración con Gluck. El músico
continuó solo con el proyecto
reformador que había emprendido
ESTANCIA
EN PARÍS y ÚLTIMOS AÑOS:
“GLUCKISTAS vs. PICCINISTAS”
En otoño de 1773 Gluck partió
hacia París, donde contaba con
la protección de María Antonieta,
que había sido alumna suya en la
corte de Austria. El 19 de
abril de 1774 presentó “Iphigénie
en Aulide” en el Teatro de la
Ópera de París. La obra obtuvo
un gran éxito y fue seguida cuatro
meses más tarde por el “Orphée”,
versión francesa de su “Orfeo ed
Euridice”. Gluck había
adaptado para tenor el papel
principal, pues el público francés
no era aficionado a los “castrati”.
La celebridad del compositor crecía
en París y comenzó a publicar
artículos musicales en el períodico “Mercure
de France”. El 23 de abril de
1776 presentó “Alceste” en
versión francesa. El 23 de setiembre
de 1777 estrenó “Armide”
(antiguo texto de Phillippe
Quinault, 1635-1688), que cosechó
amplia aceptación.
La presencia de Gluck en París,
produjo un debate entre los seguidores
del compositor y los defensores de la
ópera italiana. Los italianistas se
agruparon en torno a un compositor
napolitano recién llegado a París:
Niccolò Piccinni (1728-1800).
La controversia envolvió a los más
destacados intelectuales del
Iluminismo francés, demostrando la
importancia cultural de la reforma
gluckiana.
La rivalidad entre los compositores
llegó a un punto máximo entre 1777 y
1778. En 1777 Gluck se
encontraba en Viena trabajando
en “Roland”, cuando se
enteró que el mismo libreto le había
sido entregado a Piccini.
Enfurecido, destruyó los apuntes y se
dedicó a componer su “Armide”,
que se estrenó cuatro meses antes que
el “Roland” de Piccini
y con mayor éxito. También a finales
de 1778 ambos compositores se pusieron
a trabajar en un mismo libreto: “Iphigénie
en Tauride”. Gluck se
apresuró a estrenar la ópera,
consiguiéndolo el 18 de mayo de 1779.
La obra homónima de Piccini
recién se estrenaría en 1781 (al
parecer, con mejor éxito que la de Gluck).
Aunque fatigado y enfermo de apoplejía,
ese mismo año Gluck presentó
una última ópera “reformada”
en París: “Écho et Narcisse”.
Pero la obra fue un rotundo fracaso. Gluck
decidió regresar a Austria de
inmediato.
En Viena viviría apartado con
su esposa, negándose a trabajar en
los numerosos encargos que le venían
de Italia, Londres y París.
Una de sus últimas composiciones es
un “De Profundis” escrito
hacia 1781. Ese año sufrió una parálisis
en la parte derecha del cuerpo. Christoph
Willibald Gluck falleció en Viena
el 15 de noviembre de 1787.
CARACTERÍSTICAS DE LA REFORMA GLUCKIANA
A decir del musicólogo Paolo
Gallarati: desde el punto de vista
histórico, la ópera reformada de Gluck
es expresión cabal del Clasicismo
(que buscaba el equilibrio estético
imitando la Antigüedad
greco-romana) y del Iluminismo
del siglo XVIII (que perseguía la
preeminencia de la razón sobre el
sentimiento y la positividad del
mensaje artístico o literario).
La reforma persiguió en síntesis los
siguientes objetivos: el argumento
de la ópera debe estar construido a
la manera de la tragedia griega (una
acción sublime, referida a las
grandes pasiones del alma humana; pero
a la vez unitaria, en una trama
planteada con sencillez y coherencia,
no perturbada por interrupciones o
divagaciones). El libreto, más
que perfección poética, debe poseer
ideales precisos y lineales y sin caer
en excesos descriptivos o
moralizantes. La música debe
estar al servicio de la poesía y la
acción dramática, para lo cual
libretista y compositor deben trabajar
estrechamente. La ejecución
debe ser controlada y guiada por el
compositor; los intérpretes deben ser
fieles al texto y la partitura; el público
debe estar preparado intelectualmente
para recibir el mensaje. En el siglo
XVIII, la subordinación de la música
a la poesía era una manera de
subordinar el sentimiento a la razón.
CATÁLOGO DE
ÓPERAS DE C. W. GLUCK
(Autor del
libreto, entre paréntesis)
a) Óperas
serias italianas:
“Artaserse” (Milán, 1741)
(Metastasio)
“Demetrio” (Venecia, 1742)
(Metastasio)
“Demofoonte” (Milán, 1743)
(Metastasio)
“Arsace” (Milán, 1743)
“Il Tigrane” (Crema, 1743)
(Silvane)
“La Sofonisba" (Milán,
1744) (Metastasio)
“Ipermestra" (Venecia,
1744) (Metastasio)
“Poro” (Turín, 1744) (Metastasio)
“Ippolito” (Milán, 1745) (Corio)
“La caduta de' giganti”
(Londres, 1746) (Vanneschi)
“Artemene” (Londres, 1746)
(Vanneschi)
“Le nozze di Ercole e d'Ebe”
(Pillnitz, 1747)
“La Semiramide riconosciuta”
(Viena, 1748) (Metastasio)
“La contesa dei numi” (Charlottenburg,
1749) (Metastasio)
“Ezio” (Praga, 1750) (Metastasio)
“Issipile” (Praga, 1752) (Metastasio)
“La clemenza di Tito” (Nápoles,
1752) (Metastasio)
“Le cinesi” (Schlosshof,
1754) (Metastasio)
“La danza” (Laxenburg,
1755) (Metastasio)
“L'innocenza giustificata”
(Viena, 1755) (Durazzo y Metastasio)
“Antigono” (Roma, 1756) (Metastasio)
“Il re pastore” (Viena,
1756) (Metastasio)
“Tetide” (Viena, 1760) (Migliavacca)
“Il trionfo di Clelia”
(Bolonia, 1763) (Metastasio)
“Il Parnaso confuso” (Schönbrunn,
1765) (Metastasio)
“Il Telemaco ossia L'isola di
Circe” (Viena, 1765) (Coltellini)
“La corona” (escr. en 1765,
no estrenada en vida de Gluck) (Metastasio)
“Il prologo” (Florencia,
1767) (Rosso)
“Le Feste d'Apollo” (Parma,
1769) (Frugoni y Calzabigi)
b) Óperas
francesas presentadas en Viena:
“La Fausse esclave” (1758)
(Anseaume y Marcouville)
“L'Île de Merlin” (1758) (Anseaume)
“La Cythère assiégée”
(1759) (Favar)
“Le Diable à quatre”
(1759) (Sedaine)
“L'Arbre enchanté” (1759)
(Moline)
“L’Ivrogne corrigé”
(1760) (Anseaume y Sarterre)
“Le Cadi dupé” (1761) (Le
Monnier)
“La Rencontre imprévue”
(1764) (Dancourt)
c) Óperas
pertenecientes a la reforma:
“Orfeo ed Euridice” (Viena,
1762) (Calzabigi)
“Alceste” (Viena, 1767) (Calzabigi)
“Paride ed Elena” (Viena,
1770) (Calzabigi)
“Iphigénie en Aulide” (París,
1774) (L. du Roullet)
“Orphée” (versión
francesa de “Orfeo ed Euridice”,
París, 1774)
“Alceste” (versión
francesa, París, 1776)
“Armide” (París, 1777) (Quinault)
“Iphigénie en Tauride”
(París, 1779) (Guillard y L. du
Roullet)
“Echo et Narcisse” (París,
1779) (von Tschurdi)
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